Resumen
Desde que Danzer lo describió en 1919, el índice cardiotorácico (ICT) ha sido el parámetro cuantitativo del tamaño cardíaco más utilizado en la radiografía de tórax: económico, reproducible y fácil de automatizar, aunque en esencia es un sustituto indirecto derivado de una proyección bidimensional. Un estudio reciente (Shen et al., JMRI 2026) extiende el ICT a un nuevo escenario: medirlo en la RM abdominal que los pacientes con PQRAD realizan de forma rutinaria para el volumen renal total (VRT), a fin de identificar la hipertrofia ventricular izquierda (HVI); es decir, un cribado cardíaco «oportunista» sobre una adquisición ya disponible. Este artículo revisa la definición de la medición y el rendimiento diagnóstico del ICT, se centra en su valor para el cribado cardíaco en la PQRAD y anticipa la medición cuantitativa tridimensional y automatizada.
1. Qué mide el ICT
El ICT se define como el cociente entre el diámetro transverso cardíaco máximo y el diámetro torácico interno máximo:
ICT = (diámetro cardíaco máximo derecho + izquierdo desde la línea media) ÷ diámetro torácico interno máximo
En una radiografía de tórax posteroanterior (PA), en bipedestación y en inspiración máxima en adultos, un ICT normal es inferior a 0,5; por encima de 0,5 se define una silueta cardíaca aumentada. Su vigencia tiene motivos claros: un umbral intuitivo, un coste añadido casi nulo, buena reproducibilidad y una definición geométrica clara que se presta de forma natural a la segmentación y el cálculo automáticos.
2. Rendimiento diagnóstico: un cribado sensible pero poco específico
Como sustituto del aumento cardíaco confirmado por ecocardiografía o RM cardíaca, el ICT se comporta como un parámetro de cribado típico: ampliamente accesible pero de especificidad limitada. Una silueta cardíaca aumentada puede deberse a causas distintas de la dilatación de las cavidades (derrame pericárdico, grasa epicárdica, masa mediastínica, rotación del paciente), y en la hipertrofia concéntrica —miocardio engrosado sin cavidad dilatada— el ICT puede ser completamente normal. Su papel adecuado es, por tanto, el cribado y el seguimiento longitudinal, no el diagnóstico definitivo ni la evaluación funcional.
Su principal error sistemático procede de la técnica: una proyección anteroposterior (AP) magnifica el corazón, y el decúbito o una inspiración insuficiente lo sesgan en el mismo sentido, por lo que el ICT en las radiografías portátiles AP es el más propenso a la sobreestimación. Comprender estos sesgos es un requisito previo para leer correctamente la cifra.
3. Por qué importa el corazón en la PQRAD
La poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD) no es solo una enfermedad renal. La hipertensión de inicio temprano es uno de sus rasgos precoces más frecuentes e impulsa la hipertrofia ventricular izquierda (HVI); la HVI es un predictor importante de morbimortalidad cardiovascular en la PQRAD. Por ello, identificar precozmente la afectación cardíaca en esta población tiene un valor clínico claro.
El obstáculo es el coste y el flujo de trabajo: los estándares de referencia para la HVI son la ecocardiografía o la RM cardíaca, que requieren una prueba y una cita adicionales. Sin embargo, los pacientes con PQRAD ya realizan RM abdominal de forma periódica para monitorizar el crecimiento del volumen renal (VRT), lo que ofrece una oportunidad natural para evaluar el corazón a partir de imágenes ya adquiridas.
4. Avance clave: medir el ICT en la RM abdominal para identificar la HVI
Shen et al. (JMRI 2026) aprovechan precisamente esta oportunidad: medir el ICT directamente en la RM abdominal adquirida para el VRT en pacientes con PQRAD y usarlo para identificar la HVI. Su relevancia radica en:

Figura 1. Medición del índice cardiotorácico en la RM abdominal en la PQRAD. A y B (axial): el diámetro transverso cardíaco máximo y el diámetro torácico interno máximo; C y D (coronal): las mediciones correspondientes. Las superposiciones en color son segmentaciones de órganos (corazón, pulmones, hígado, etc.). Adaptado de Shen et al., JMRI 2026.
Cribado oportunista: extraer un biomarcador cardíaco adicional de una adquisición existente, sin añadir pruebas, citas ni radiación (la RM no la emplea).
Encaje en el flujo de trabajo: la medición se sitúa en la vía de seguimiento longitudinal que los pacientes con PQRAD ya siguen y puede monitorizarse junto con el VRT.
Un parámetro de baja barrera: el ICT es sencillo de definir y de automatizar, lo que lo hace adecuado para su uso a gran escala en cohortes de seguimiento.
Esto también corrige una idea común: el ICT no pertenece únicamente a la radiografía de tórax. Como sustituto morfológico económico y reproducible, puede «trasladarse» a imágenes transversales adquiridas con otros fines, al servicio del cribado oportunista.
Nota: el trabajo citado es una Research Letter; este artículo describe solo su planteamiento de investigación. Consulte la publicación original para los umbrales diagnósticos y las métricas de rendimiento concretos.
5. Del cociente bidimensional a la medición cuantitativa y automatizada
El ICT existe para compensar las limitaciones de una proyección bidimensional. Las imágenes transversales y tridimensionales pueden aportar una cuantificación cardíaca más directa (volúmenes de las cavidades, masa ventricular izquierda, diámetros de los grandes vasos, grasa epicárdica), que no depende de la geometría de proyección y es más precisa. Pero el valor distintivo del ICT es su bajísimo coste de medición e interpretación: cuando el objetivo es un cribado inicial de bajo coste sobre grandes volúmenes de imágenes existentes, un cociente morfológico automatizable es justamente el compromiso viable tanto en lo técnico como en lo clínico.
Para la caracterización precisa y la evaluación funcional, opte por la cuantificación tridimensional (volúmenes, masa, calcio coronario, etc.).
Para el cribado inicial oportunista y el seguimiento sobre imágenes existentes, un ICT automatizado ofrece un punto de entrada rentable.
Automatizar y estandarizar el ICT e integrarlo en el seguimiento longitudinal por imagen de la PQRAD concuerda con la dirección que representa TraceOrg: pasar de estimar a ojo a una medición cuantitativa y reproducible.
6. Conclusiones
El ICT es un sustituto morfológico del tamaño cardíaco, centenario y de bajo coste: normal por debajo de 0,5 en una radiografía PA en bipedestación de adulto; sus debilidades son la falta de especificidad y la dependencia de la técnica de proyección.
La PQRAD es propensa a la HVI a través de la hipertensión de inicio temprano, y los pacientes ya realizan RM abdominal de forma periódica, lo que crea las condiciones para un cribado cardíaco oportunista.
Shen et al. (JMRI 2026) muestran que el ICT puede medirse en la RM abdominal para identificar la HVI, incorporando este parámetro clásico al seguimiento de la PQRAD.
La dirección más amplia es automatización más cuantificación: integrar parámetros reproducibles como el ICT en los flujos de trabajo de imagen existentes, conservando la cuantificación tridimensional para la evaluación precisa.
Este artículo es una revisión de investigación y no constituye consejo médico. Para el diagnóstico y el tratamiento concretos, siga las indicaciones de un médico cualificado.
Referencias
Shen M, Xiong Q, Wang Y, Blumenfeld JD, Zhu C, Hu Z, Bazojoo V, Sharbatdaran A, Csernus E, Prince MR. Cardio-Thoracic Ratio for Detecting Left Ventricular Hypertrophy on Abdominal MRI in ADPKD. Journal of Magnetic Resonance Imaging. 2026 (online ahead of print). doi:10.1002/jmri.70364.
Danzer CS. The cardiothoracic ratio: an index of cardiac enlargement. American Journal of the Medical Sciences. 1919. — la descripción original del ICT (referencia histórica).